El Parque Empresarial Guadalhorce alerta de un nuevo repunte de talleres ilegales en el Guadalhorce y de la expansión de esta actividad hacia nuevas zonas del recinto.
El problema, que inicialmente se concentraba en el entorno de Carretera Azucarera-Intelhorce, frente a las instalaciones de IVECO, se ha extendido a través de la zona de pinar en dos direcciones: hacia el sur, en dirección a calle Castelao y Málaga Nostrum, y hacia el norte, hasta alcanzar el entorno del Pasaje Arcipreste de Talavera.
En determinados momentos se registran picos de máxima actividad, con numerosos vehículos reparándose simultáneamente y otros que permanecen durante largos periodos estacionados, averiados o parcialmente desmontados.
Una problemática denunciada desde hace meses
La situación no es nueva. Empresas del parque y la Entidad Urbanística Colaboradora de Conservación del Polígono Guadalhorce vienen denunciando estas prácticas desde finales de 2025.
A comienzos de año, el Parque ya hizo pública la existencia de talleres ilegales en el Polígono Guadalhorce, alertando de reparaciones de vehículos en plena vía pública, ocupación prolongada de aparcamientos y calzadas, residuos y riesgos para la convivencia y la actividad empresarial.
Aquella denuncia permitió visibilizar un problema que posteriormente motivó una mayor actuación de la Policía Local de Málaga.

Tres meses después de la intervención policial
A comienzos de junio, la Policía Local hizo públicos los resultados de su dispositivo: 72 personas identificadas, 19 denuncias, decomiso de herramientas y material y una detención.
El Parque Empresarial Guadalhorce valoró entonces positivamente la actuación policial contra los talleres ilegales, pero advirtió de que era fundamental mantener la vigilancia y el seguimiento en el tiempo para evitar que la actividad volviera a reproducirse.
La evolución de los últimos meses confirma aquella preocupación.
Tras una reducción inicial coincidiendo con una mayor presencia y vigilancia policial, la actividad vuelve a crecer y se desplaza hacia nuevos puntos del parque. La experiencia evidencia una relación directa: cuando aumenta la vigilancia, estas prácticas disminuyen; cuando esa presión deja de mantenerse, vuelven a reproducirse y ocupan nuevas zonas.
Más allá de la reparación ilegal de vehículos
Las consecuencias no se limitan a la actividad mecánica desarrollada en la vía pública.
El problema genera ocupación prolongada de plazas de aparcamiento y calzadas, acumulación de vehículos y piezas, presencia de residuos y fluidos de automoción y deterioro de zonas verdes. También se han comunicado daños y sustracciones en vehículos de trabajadores y una situación de competencia desleal para los talleres que desarrollan legalmente su actividad.
A ello se suma una carga recurrente para el equipo de mantenimiento del propio parque, que debe destinar recursos a retirar residuos que vuelven a aparecer poco después, restando capacidad para otras labores ordinarias de conservación. Las fotografías que acompañan esta información han sido tomadas durante este mes de septiembre y muestran la acumulación de residuos asociados a esta actividad en distintas zonas de los pinares, una de las áreas hacia las que se ha extendido el problema.

Mantener la vigilancia para evitar que el problema se desplace
El Parque Empresarial Guadalhorce reconoce y valora las actuaciones desarrolladas por la Policía Local, que demostraron que es posible reducir significativamente esta actividad.
La petición ahora es dar un paso más: mantener una vigilancia sostenida, mejorar la coordinación entre los servicios municipales implicados y adoptar medidas estables y de largo recorrido que impidan que los talleres ilegales vuelvan a instalarse o simplemente se desplacen de una zona a otra.
El objetivo no es multiplicar las denuncias ni las intervenciones policiales. La mejor solución será aquella que permita que estas actuaciones dejen de ser necesarias porque la actividad haya desaparecido del espacio público.
La experiencia de los últimos meses deja una conclusión clara: las actuaciones demostraron que el problema podía reducirse, pero sin continuidad en la vigilancia y el seguimiento vuelve a reproducirse, se multiplica y se extiende a nuevas zonas del Guadalhorce.



