El Parque Empresarial Guadalhorce participó en la jornada celebrada en Málaga para presentar la nueva Ley de Espacios Productivos de Andalucía, un marco normativo concebido para impulsar la planificación, modernización y competitividad de los parques empresariales de la comunidad.
El encuentro, organizado por APOMA, reunió a representantes institucionales, entidades gestoras y tejido empresarial. Durante la sesión, el viceconsejero de Industria, Energía y Minas, Cristóbal Sánchez, expuso las principales líneas de la ley y del programa de Incentivos Integrados de Competitividad y Energía —INCEA—. La normativa entrará en vigor el próximo 24 de marzo y posteriormente deberá completarse con su desarrollo reglamentario.
Qué aporta la Ley de Espacios Productivos de Andalucía
La nueva ley introduce instrumentos destinados a facilitar proyectos industriales, mejorar la gobernanza de los parques empresariales y favorecer su progresiva modernización.
Entre sus líneas de actuación se encuentran la creación de nuevas figuras como los espacios industriales protegidos y los proyectos tractores, la clasificación de los espacios productivos y la incorporación de criterios vinculados con la sostenibilidad, la digitalización y la especialización.
La norma también refuerza la colaboración entre las administraciones y las entidades encargadas de gestionar estos espacios. Para el Parque Empresarial Guadalhorce, esta cooperación resulta esencial para transformar la planificación en actuaciones que respondan a las necesidades reales de las empresas.
El parque cuenta con una estructura estable de gestión a través de la Entidad Urbanística Colaboradora de Conservación del Polígono Guadalhorce, una circunstancia que facilita la identificación de necesidades, la coordinación de servicios y la interlocución con las administraciones.


Incentivos para la competitividad y la energía
Junto a la ley se presentó el programa INCEA, orientado a apoyar inversiones relacionadas con la modernización, la eficiencia energética, la sostenibilidad y la mejora competitiva de los espacios productivos.
La energía constituye uno de los principales retos para el crecimiento industrial. La disponibilidad de potencia eléctrica, la mejora de la eficiencia y la incorporación de soluciones de autoconsumo condicionan tanto la implantación de nuevos proyectos como la evolución de las empresas ya instaladas.
El acceso a estos incentivos puede representar una oportunidad para avanzar en la transformación de los parques empresariales. Su impacto dependerá, no obstante, de que las medidas se concreten en convocatorias, procedimientos accesibles y proyectos capaces de ejecutarse sobre el terreno.
APOMA ha publicado una información más amplia sobre la jornada, el calendario de aplicación de la ley y las oportunidades que plantea para los espacios productivos de Málaga.
La modernización también requiere mejores conexiones
La modernización de los espacios productivos no puede abordarse únicamente desde la regulación, la energía o la digitalización. También necesita infraestructuras capaces de facilitar la movilidad de trabajadores, clientes, proveedores y mercancías.
Durante la jornada quedó fuera del debate una de las principales reivindicaciones del Parque Empresarial Guadalhorce: el Vial Metropolitano Distribuidor Oeste, una infraestructura considerada estratégica para mejorar la conectividad del área empresarial y aliviar los problemas de circulación existentes.
Aunque esta actuación no corresponde al ámbito de Industria, depende igualmente de la Administración autonómica a través de las competencias de la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda.
Desde la perspectiva del Guadalhorce, el desarrollo de la nueva ley debe acompañarse de una visión transversal que incorpore movilidad, accesos, energía, servicios e infraestructuras. Solo así el nuevo marco podrá traducirse en mejoras concretas para las empresas y para las miles de personas que se desplazan diariamente hasta los espacios productivos de Málaga.
La Ley de Espacios Productivos representa una oportunidad para reconocer la importancia económica de estos entornos y avanzar en su modernización. El siguiente paso será convertir sus instrumentos y objetivos en actuaciones reales, con planificación, recursos y plazos definidos.



